7.02.2026

Escribís?

 y qué escribís? me han preguntado mucho últimamente... 

ahora este blog es una taberna literaria abandonada, pero antaño, podría haberles preguntado a ustedes qué escribo...

Emerre, lakerslife, psicosputnik, el subcomandante popi, lord hagen, maurusricco, anfitrion, planeta eskoria, perkerm4an, doble v, pochenko, salvati, jean georges, entre otros, seguro hubieran respondido rápidamente a esa pregunta;

tal vez la mirada femenina de le mutante, la sta geek, la mismísima laurita de vendetta, pasajera en trance, cecitazz o piru me hubieran dado claridad... pero no, 20 años después, no quedan bloggers que me digan que escribo bonito, particular, que es poesía, que atraviesa de una manera u otra, que les recuerdo a Bukowsky (qué honor!) o a Idea Vilariño (qué GRAN honor)...

- sólo siento que estuve a la altura de charles por lo alcohólica, un logro del que no me enorgullezco, bueno un poco si en realidad, desayunar un martes jack daniels no es para cualquiera, pero logro del cuál estoy completamente "limpia" hace ya 11 años, hablame de romper el patrón y sanar el linaje (chin-chin papá) -

- Escribís? qué escribís?

la verdad es que nunca sé que responder a esa pregunta, aprendí a escribir y sumar en el jardín a los 4 años, fui a anotarme a la escuela a los 5 y no me querían dejar entrar hasta el año siguiente, insistimos (mi madre y yo, ambas) y nos propusieron estar a prueba hasta mitad de año, si al llegar esa fecha yo me había "adaptado" al "nivel" podría seguir, de lo contrario, besito chau hasta 1988. Esos mocosos que ya tenían 6 apenas agarraban el lápiz y yo ya le daba a la lengua, pero en las hojas, el cuaderno de doble raya fue un placer, las minúsculas, al fin me las enseñan! y leer ni se mencione, todo, TODO lo que pasaba frente a mis ojos era e iba a ser, leído.

Pero lo importante llegó un año después en segundo, cuando alguien (ojalá recordara quién!) me regaló un diario íntimo... AH, QUÉ PLACER! 


Ahora podía escribir sobre cosas que no podía escribir en la escuela, básicamente mis amores, y lo detestable que era mi padrastro, y la pena que me daba que haya muerto mi hámster...

(prometo acompañar este texto con una foto de una página de mi diario íntimo, donde le confieso mi amor eterno a Facundo, el niño desalineado que no se portaba muy bien pero que yo quería cuidar y ayudar, el mismo al que le ataba su enorme moña azul (cuánto más chico es el niño más grande es la moña en proporción, fíjate, en realidad son todas del miso tamaño, pero los niños duplican su volumen y altura en los años escolares), el mismo que entrelazaba su pierna con la mia para balancearlas durante toda la clase porque a: los bancos, pupitres, eran para sentarse de a dos y embocar papelitos hechos bolas en el tintero, b: no llegábamos al piso, c: algo hay que hacer con el cuerpo para no aburrirse cuando la mente va tan rápido académicamente hablando, (lo digo por mí que Facundo si mal no recuerdo no llevaba buenas notas). se me perdió un paréntesis, no te aflijas, hay cierta libertad literaria aquí.

Un diario íntimo, para dibujar un corazón y explicar gráficamente que mi abuela se los come en dos panes a mis padres en términos de cuánto la amo y la prefiero... un diario para hacer un abecedario en código intuyendo que mi madre lo iba a terminar revisando y leyendo (dicho y hecho! un día llegué del liceo; si, a ese primer diario luego le siguió un segundo, idéntico, que seguramente me haya regalado la misma persona (ojalá recordara quién!), en la secuela, las historias de amor ahora eran sobre los chicos del liceo ahhh Cristian Almandós, esas páginas que le dediqué fueron interceptadas por mi madre y su hermano, mi tío, ambos unos boludos importantes, que cuando llegué del liceo se reían y hacían chistes con "Cristian te amo" blah blah y por vez número 1millón en mi corta vida de 11 años, confirmé que a: no se puede confiar en la gente, b: mi familia es una mier**, c: escribir tiene sus riesgos y estoy dispuesta a enfrentarlos.)

Luego todo continuó en cuadernos y cuadernolas, tickets, boletos, agendas, servilletas (las servilletas de un bar son mi puesto #1 de lugares favoritos sobre los cuales escribir, eso y la espalda de algún amor) que se acumulaban año tras año, una especie de síndrome de Diógenes pero de papeles. Una necesidad de registrar, de impedir que se me escape entre los dedos la primera vez que fuí a Mc Muerte, lo odioso que era mi padrastro -casi toda la escuela y medio liceo lidiando con eso- lo poco que me gustaba usar un enterito cuando todas las niñas usaban shorts -_- la bronca de que no me dejen ir a bailar a Donschub, el trauma de que Freddy me mire mis tetas onceañeras por el escote de mi musculosa y alguna que otra canción como no podía ser de otra manera.

Boletos capicúa, cuadernos de la amistad, entradas al cine y a todos los toques, tapitas de cerveza, pulseritas, se acumulaban también... cartas que me escribían amigas y amores, envoltorios de bombones, alfajores y cualquier cosa dulce, pétalos de flores, 
l a s c o s a s d e l o s a r c h i v o s X
todo necesito guardarlo, tenerlo, y cuidarlo celosamente durante al menos para siempre. 

Y con ese prontuario, un buen día, (un BUEN día) alguien llega a mi como un niño chasque, como un Hermes contemporáneo y me dice que acaba de aparecer algo que se llama Blogger, y que ahí se puede escribir... sólo recuerdo tardarme un rato en meter mi mail de hotmail, elegir la plantilla, el nombre, diseñar el encabezado, y pum! a la blogosfera, al mundo visible, a ustedes, acá.

Les pido un aplauso medalla y beso, para blogger, la única cosa digital que vive y sobre vive, que nunca rompió las pelotas con querer ahorrar almacenamiento, que no te hace perder años, que digo, décadas de huella digital porque desaparecen (en tu cara fotolog!) que no te cobra y no te querrá cobrar, y que te refugia del mundo, dándole un espacio a tu taberna literaria abandonada.

Y por lo mismo que les cuento que acumulaba en la vida real, acá también acumulé, nunca cambié la plantilla, ni el encabezado (que diseñé en Fireworks con una foto mía en el maletero del mercedes del padre de mi novio de los boyscouts), ni el nombre que, atentis fans (emoji de manito 🤌) se lo puse por una línea de una canción de Kato - L mental, ex peyote asesino - que me encantaba en aquél lejano pero parece ayer, 2005 que rezaba más o menos así:

entiendo que la paranoia es mi estado natural...
...es lo que soy, lo que fui y lo que siempre voy a ser,
con los 5 sentidos intactos avanzo de frente y no me retracto,
en el acto entiendo que, detrás mío no queda nada,
solamente el rio de la decepción,
eso no me va a hacer saltar desde el balcón...

Te dejo el disco de Kato acá, si encontrás la frase que le da nombre a este blog te ganas un chocolate.

y qué escribís? intentaré ahora responder a esa pregunta:

♥ un par de diarios íntimos que registran trauma infantil/adolescente, resiliencia, infancia millenial, la mentira de la generación de cristal jajaJA.

♥ un montón de cuadernolas con párrafos cortos e incisivos.

♥ papeles sueltos cuando no quiero olvidarme después de lo que siento ahora.

♥ lo que pudo haber sido, lo que debió haber sido, lo que no debió ser, cómo entraba la luz del atardecer por la ventana esa tarde y caía sobre tus hombros, el viento en las hortencias y el miedo que me dió ese domingo cocinar pasta como si fueramos una familia y tuvieramos un hogar

♥ un blog donde encripto, revelo, desordeno las reglas gramaticales a mi antojo, juego, sueño, documento... y descubro 20 años después lo fiel y constante que soy cuando amo.

poesía? no, arte, porque mi texto Losers fue honrado por un artista plástico y puesto sobre una pared del centro de exposiciones subte, en la plaza del entrevero, para acompañar su muestra sobre mujeres en situación de calle consumidoras de pasta base, y fui, y lo ví, y wow... (además que esto haya sucedido tiene atrás una historia tremenda que te la cuento en el próximo post, prometido)





prosa? no, música, porque mi texto *Lista (siempre) fue honrado por un músico amorosísimo y puesto sobre acordes para crear una canción preciosa

cuentos cortos? no, dibujos, porque mi texto Crash fue honrado por un aprendiz de dibujante, y puesto sobre una A4 convertido en un futuro óleo sobre lienzo


biografías? no, obsequios, porque mi texto Y ahora qué vas a hacer? que escribí inspirada en la pregunta que me hacía todo el mundo cuando renuncié a mi trabajo; fue honrado por una mujer enamorada, y convertido, palabra por palabra, en una caja llena de regalos, que aún conservo y atesoro en mi corazón.

ensayos? no, arte digital, porque mi texto Wonder Woman fue honrado por una oveja dolly ultra creativa y puesto en frases sobre una imagen de WW y presentado en un concurso y ganádose un premio de 5mil pesos uruguayos en aquella época es un montón!


libros? no, porque aunque mil y una vez me han dicho "escribís muy bien", "tenés con qué", "deberías publicar..." y un largo etc... y aunque amo lo que hago, cada trazo y cada letra -si prefiero el papel- cada pixel o lo que sea que nos permite escribir digital, aunque amo cada palabra, cada juego de palabras, cada cosa zizañera, rencorosa, cada frase del remate, cada círculo dentro de otro círculo, cada irreverencia a la RAE, cada historia que sí pasó; aunque amo que a lo largo de los años, que digo, las décadas, las personas que estuvieron en esta taberna conectaron, sintieron, elogiaron, criticaron, se burlaron o temieron mis textos, (último paréntesis, perdón, me pasaba que algún pretendiente, saliente o incluso novio oficial, se enojara, ofendiera o cuestionara si "eso que escribiste" era verdad, de cuándo cómo dónde y con quién, siempre fue muy divertido no revelar si el juego era en diferido o en directo), y aunque una vez dije, "si él pudo yo también!" inspiradísima cuando Emerre lanzó su libro, en aquella tarde inolvidable en el planetario de montevideo... 

aunque cientos de veces, como hoy mismo, se me ha visto escribiendo a las 3 am, y luego toda jodida en la trabajación y la maternidat por no descansar "bien"...

aunque toooodo eso, no. Aún no tengo un libro escrito. 

Pero miren qué curioso, cada tanto tiempo, se me aparece un angel literario, una persona que, causalmente, me recuerda mi pendiente, me empuja, me sugiere, me interpela... La madre de una desconocida que metida en el mundo del arte, me leyó por culpa de su hija y me incita a publicarme. Un amigo de otro país que no ha dejado de pasar por aquí, un match de bumble que se ofrece a ser mi editor, un Wayne Dyer que me dice de parte de León Tolstoi que no sea como ivan ilich y me muera con mi música aún dentro de mí, un cantante con alta sensibilidad artística que pasa por mi texto Almacén La Negrita y elogia: "La capacidad de transmitir emociones mediante lo escrito es algo que, en mi humilde opinión, se acerca muchísimo más al arte, que otras cosas que declaran serlo. Si a eso le sumamos una buena oratoria, una redacción cuidada y comprometida, y una buena ortografía, entonces estamos enfrente de algo rarísimo de encontrar. Vamos a no desaprovecharlo."


Y cada vez, durante todos estos años, todos, los casi 40, cada vez, prometo, me prometo que lo haré.

 Pero a pesar de haberme sentado frente al lienzo de la escritora varias veces, sin haber podido esbozar ni un solo trazo, el libro se está escribiendo. Cómo así vinílica? sí, cada página ya existe dentro de mí, exactamente entre mis pechos de acero, haciéndose lugar junto al corazón que una vez ofrecí enviar por correo postal, redactándose con mi lengua de fresa, huele a vainilla, se escribe sobre un escritorio hecho con la máquina de coser singer de mi abuela Luisa, mientras tomo un té imaginario con las mujeres sensibles del barrio de flores, se corrige mientras leo la conjura de los necios, se crean borradores de los borradores si voy al cine a ver cumbres borrascosas, se estrujan hojas que se convierten en bolas de papel y se lanzan a una papelera en la esquina de un cuarto de mala muerte cuando un imbécil me ilusiona sin sentido, se cambia el género cuando me despido de mis padres para siempre aunque aún no hayan muerto, y llegan los capítulos del glow up, del high, del éxito, del mito verdadero de la crisis de los 40, escribo sobre amores incondicionales, nuevos, que hoy ya tienen 9 y 4 años respectivamente. Escribo en mi pecho, adentro, a la vuelta del anahata, mientras, como un perro de rescate, busco mi estilo literario, recorro ansiosa, desesperada, necesitada, ladro y escarbo escombros, impulsada por el síndrome de abstinencia...

y más arriba,







en las oficinas del cerebro y la mente su secretaria, una batalla legal, un litigio imaginario pero real, demandas, censura, críticas de la crítica literaria, notas de prensa con titulares del tipo "el peor libro de la historia" "hoy cualquiera se cree escritor"... en el escritorio del síndrome del impostor, el café siempre está caliente, a su lado rosquillas secas de anis y una contestadora automática ochentosa, que llames a la hora que llames, enseguida pita y responde siempre igual: "Sos demasiado amateur, una simple aficionada, insurrecta,  como siempre inadaptada, quién va a querer leer textos que evitan mayúsculas a drede?, textos con mala puntuación, dónde el signo de interrogación para abrir no se usa y punto, textos de mala redacción, verborrágicos, verborreicos, muchas veces encriptados en metáforas de lo simbólico que sólo vos entenderás, entreverados, mil historias al mismo tiempo, una madeja enredando una matrioshka que genera vértigo, ansiedad y vómitos; a la gente de bien, lectores serios y lectoras serias, personas letradas y cultas, no alcoholicas, les dolerán los ojos, dinero mal invertido que reclamarán en masas".
Más allá, contra la pared de ladrillos a la vista, lejos de las ventanas que dan al frente, otro escritorio, vacío, con apenas una lámpara verde estilo banquero, emeralite si te gustan los datos random, y a su lado, iluminado sugerentemente por esa lámpara coorporativa, un sobre sin remitente, dentro de él, un faco de billetes dólar, soborno de las nuevas IA. 






y abajo

mientras tanto, yo; escribiendo mi libro con mis pies sobre la arena de la playa de carrasco cuando le pregunté por escrito "alguna vez te escribieron te amo sobre la arena?", yo, escribiendo mi libro sentada en la terapia charlando con Mariela sobre lo contraproducente que es medir a los demás con la vara alta que tengo yo misma por haber decidido un día siempre poder. Yo, escribiendo mi libro cuando juego a cambiar mi vida y la de otras mujeres y salimos ganando. Escribiendo diario, sin parar, en la ducha, en la cocina, a las 3 am, a las 3 pm, en servilletas, en el reverso del ticket del súper, en cualquier página de cualquier libreta a la que probablemente no volveré, escribiendo cuando miro el firmamento cada vez que las perras me piden para salir, y mientras las espero, envuelta en mi bata gris, inhalo el aire de "tarde en la noche", hago de cuenta que fumo un habano, y exhalo aros de vapor de la condensación de mi aliento y el aire frio del jardín. Escribiendo cuando decido revelar todos mis secretos porque cada vez menos me avergüenza y más me enorgullece ser como soy. 


es cri bien do.


huele a vainilla mi libro ya te lo dije, y suena a the ronnets, the platters, buddy holly, a elvis con los beatles, a june carter y jhonny cash, a hank williams, pero también a purple rain, my friends, just breathe y still loving you, no te creas que lo vas a terminar de leer sin escuchar también alguna de gilda, ah!, y cuando lo abrís es popup, hay flores, margaritas silvestres libres alegres solitarias, peonias elegantes delicadas blancas rosas, hay panaderos que, antes de que puedas reaccionar, se llevan tus sueños lejos para que se cumplan sin que estorbes, hay niñas y niños, con familias funcionales, felices, respetuosas, donde nunca falta el pan ni los regalos ni las abuelas, y donde nunca sobra una mano encima ni por debajo.
En mi libro hay un illimani, cholitas que te preparan una marraqueta con palta mientras lees en la paz. Hay guerras pero no muere nadie. En mi libro te vas a sentir turista, locataria, terrateniente y forastera, serás extraditada y serás condecorada con la llave de la ciudad, subirás a una noria, pasearas en un bote por un lago, disfrutarás de un picnic en primavera y una cena de lujo en invierno, te abrigará el calor del fuego, te despeinará el viento, si algo te entristece te convido de mis dulces, y si quieres reir, lo haremos juntas. Podrás abrazar a Anna Karenina, tomarte una foto junto a audrey hepburn, escucharás hablar de Dios y de Budha.

La verdad es que ya está casi listo; sólo déjame encontrar todas mis notas, y ordenarlas, qué irá primero? Dejame terminar de dejar de querer agradar para no querer dejar de amar y servir. Dejame llenar de mensajes de renuncio la cinta de esa contestadora ochentosa, dejame ver si alguna editorial estará dispuesta a faltarle el respeto a su eminencia la RAE publicando un libro que no cumple reglas porque no se le antoja. Dejame jugar a la escritora y ser feliz para que sea la felicidad de ser la que inunde las páginas en lugar de la obligación de cumplir.

Yo no quiero, no puedo darte menos.

Solo puedo escribir un libro que yo misma compraría, leería más de una vez, devoraría, disfrutaría, admiraría y le mandaría una carta o mejor aún, un telegrama a la autora para agradecerle y pedirle una parte dos.

No quiero, no puedo darme menos.


"Escribís? y qué escribís?" la verdad es que nunca sé que responder a esa pregunta.



paranoias 0:

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